Más que un mito: Adelgaza haciendo abdominales

Este asunto es algo más que un mito. De hecho, está socialmente aceptado, es un hecho y además, quien defiende esta teoría suele tener algún conocido que dice que le ha funcionado.

Existen personas que se autoproclaman especialistas en esta materia. Incluso programas específicos que te retan a alcanzar la cifra de doscientos abdominales para aplanar tu vientre. Falacias que llenan los bolsillos de estos vendedores a costa de la desesperación de personas que por su situación personal o desconocimiento deciden confiar su salud a estas personas.

El escape de algunos que venden esto

¿Podemos conseguir un vientre más plano haciendo abdominales? Mas plano si, plano no. ¿Qué quiere decir esto? Lo que protege nuestras visceras por la parte frontal y lateral de nuestro cuerpo es nuestra pared abdominal. Compuesta por los oblicuos interno y externo y la zona del abdominal recto.

Ilustración del torsoLa única forma en la que nuestro vientre puede llegar a ser más plano gracias al ejercicio abdominal es cuando tenemos unos músculos abdominales fuera de tono. Han cedido espacio a las vísceras y por esta razón su forma, lejos de ser recta como en la imagen, sería más abultada debido a la falta de ejercicio. También este caso es específico de personas con un nivel alto de sobrepeso.

Así pues, podemos tonificar, pero sin embargo, toda la grasa acumulada va a seguir presente. En la práctica, apenas vamos a notar un cambio.

El cuerpo es inteligente

La quema de grasas jamás se produce de forma localizada. Al menos de forma natural -descartamos liposucción y variantes-.

Imaginemos por un instante la cantidad de cuerpos deformes que existirían. Por ejemplo, ciclistas, corredores de fondo… Imaginaros sus piernas y su tronco. Si la quema de grasas fuera localizada tendríamos gente con unos cuerpos realmente horribles.

Cuando sudamos, por ejemplo. Aunque estemos realizando un ejercicio de brazos, pierna o aeróbico general, nuestro cuerpo suda prácticamente por todas las zonas. Tienen prioridad algunas, es cierto, al igual tampoco quemamos grasa en la misma cantidad según la zona del cuerpo, pero si en la misma proporción.

Aunque podamos encontrar cierta lógica a que ejercitando un músculo quemaremos la masa grasa que está cerca de el, la realidad es que no está conectada de forma alguna al músculo y la vía por la que le entra la energía al músculo no es precisamente la que nos imaginamos (directamente de la grasa cercana) cuando hacemos abdominales.

El poder de la experiencia ajena

“A mi amigo Jose Pérez le funcionó”. Esta es la afirmación más peligrosa que te pueden hacer. Vamos a dar por hecho que nuestro amigo logró un vientre plano y dentro de su rutina de entrenamiento hacía 150 abdominales diarias. Lo que probablemente no nos dicen ni tampoco se cita es que probablemente, Jose Pérez también cumplía alguno o varios de estos puntos:

  • hacía un ejercicio cardiovascular varias veces por semana.
  • seguía una alimentación sana y equilibrada para su estatura, peso y actividad física.
  • realizaba una rutina donde ejercitaba más grupos musculares.

Además, seguro que Jose Pérez no quedó con un cuerpo extraño, manteniendo la grasa en el resto del cuerpo excepto en la zona abdominal.

El próximo día, los falsos entrenamientos HIIT.

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